Declaraciones
Declaración del Comité de
Mujeres de la Alianza Social Continental (ASC) ante la Reunión
Ministerial del Área del Libre Comercio de las Américas
(ALCA) en Miami
Las integrantes del Comité de Mujeres
de la Alianza Social Continental (ASC), presentes en Miami,
durante la Reunión Ministerial sobre el ALCA, manifestamos
nuestra inconformidad por el rumbo del proceso de las negociaciones
que se expresa en la Declaración firmada por los Ministros.
Desde la Cuarta Conferencia Mundial de la Mujer
realizada en Beijin en 1995, las mujeres conformamos una importante
agenda sobre los temas que prioritariamente deben abordar
los gobiernos para avanzar a una sociedad más justa
y equitativa, tanto para nosotras las mujeres como para nuestros
pueblos. Esta agenda incluye temas económicos, sociales,
culturales y políticos entre los que destacan: la equidad
de género, el derecho a una vida sin violencia, el
combate decidido contra la segregación salarial y ocupacional
de las mujeres, el derecho a la libre asociación de
las trabajadoras en defensa de los derechos laborales, el
acceso a la alimentación, a la educación, a
la salud, a la vivienda y a servicios suficientes y de calidad
sin discriminación por razones de sexo, edad, etnia.
El cumplimiento de esta agenda se ha visto
frenada y revertida por las políticas propuestas e
impuestas a través de los acuerdos comerciales y el
modelo neoliberal y patriarcal vigente. Este modelo impone
y reproduce relaciones inequitativas entre naciones, al interior
de las naciones y entre mujeres y hombres.
Las experiencias, investigaciones y análisis
de los impactos reales que han tenido los acuerdos de libre
comercio en nuestros países, tales como el TLCAN, nos
han mostrado que estos acuerdos, lejos de resolver los agudos
problemas que padecen nuestros países, tienden a profundizarlos.
El ALCA extiende el autoritarismo y la militarización
porque se construye en un marco de dominio e imposición
agravado por el contexto de la guerra globalizada y patriarcal
en nuestros países, impide construir una real democracia
en la que sea posible la equidad de genero y viola las constituciones,
pactos, tratados y convenios de los derechos humanos, incluidos
los de genero. La gobernabilidad económica mundial
no deberá sustentarse sobre esta base de exclusión.
Las mujeres decimos NO AL ALCA porque:
1. Las iniciativas como el ALCA dejan en la
indefensión jurídica a nuestros países
ya que pretenden instaurarse como Ley Suprema al adquirir
rango constitucional y colocarse por encima de las leyes nacionales,
estatales y municipales. Países como México
han experimentado cómo las disposiciones, por ejemplo,
en los capítulos de inversiones, han sido usados por
las grandes empresas trasnacionales como candados al derecho
soberano de los países a decidir cuando aceptar o rechazar
inversiones extranjeras en función del cuidado del
medio ambiente.
2. Los capítulos referidos a la agricultura
en los tratados comerciales –y en el borrador del ALCA-
otorgan ventajas comerciales a las exportaciones de productos
agrícolas y pecuarios de los Estados Unidos, los que
inundan los mercados nacionales con productos de transnacionales
altamente subsidiados. Estas reglas someten a las economías
campesinas a una competencia desleal que provoca la quiebra
de la producción agrícola. El ALCA atenta no
sólo contra un sector de la producción sino
que destruirá una forma de vida de miles y millones
de familias. Las mujeres del campo juegan un papel fundamental
en la reproducción de la familia campesina, en la promoción
de los beneficios ambientales y en la continuidad de la cultura
indígena y popular; al verse involucradas en la lógica
de los acuerdos comerciales, las mujeres se ven sometidas
a mayores cargas de trabajo, a la necesidad de buscar empleos
informales y a separarse de sus familias y sus comunidades.
3. La migración se ha convertido en
la única alternativa para miles de personas –hombres
y mujeres- del campo y de la ciudad ante la falta de oportunidades
laborales, muchas de las cuales se pierden al entrar en vigor
los acuerdos comerciales. Actualmente el número de
mujeres migrantes jóvenes se ha incrementado, ante
las necesidades de sobrevivencia que tienen sus familias.
Los patrones de migración que imponen las condiciones
actuales, no pueden ser más desventajosas para las
mujeres: cuando ellas son las que migran, tienen que abandonar
a sus familias y a sus hijos/as quienes generalmente son atendidos/as
por otras mujeres niñas o adultas mayores; si las que
migran son las familias completas, su vida se ve sometida
a un fuerte desequilibrio en materia de educación,
salud, alimentación, vivienda; cuando son los varones
los que salen en busca de empleo a otros lugares dentro y
fuera de sus países de origen, las mujeres quedan solas
–sin recursos- a cargo de las familias. El ejemplo de
México no puede ser más patético; mientras
que ha sido puesto como ejemplo de las bondades del libre
comercio, millones de mexicanos viven y laboran en Estados
Unidos en condiciones de gran precariedad jurídica
y social, los/as migrantes ilegales son brutalmente perseguidos/as
y no existe ninguna disposición del gobierno de Bush
para negociar un Acuerdo Migratorio pues le conviene mantener
a las y los trabajadores en la ilegalidad para obligarlos/as
a aceptar bajos salarios. Los impactos del TLCAN y de las
políticas nacionales acordes con éste, han colocado
a las remesas que envían los/as mexicanos/as en el
extranjero, en la primera fuente de divisas del país
–por encima del petróleo, la industria manufacturera
de exportación y el turismo-. Estos son los resultados
de las promesas de desarrollo que ofreció en su momento
el TLCAN y hoy ofrece el ALCA para el resto de América:
desempleo, expulsión y persecución de miles
y millones de mujeres y de hombres.
4. Los derechos de propiedad intelectual establecidos
en los tratados han permitido, que poderosos laboratorios
químicos y farmacéuticos transnacionales se
apropien de la riqueza de flora y fauna de las que son poseedores
muchos de los países de América. Los pueblos
y las mujeres indígenas quienes habitan y han conservado
gran parte de las zonas de mayor biodiversidad, están
en la mira de las grandes empresas mineras, forestales, farmacéuticas,
de agua, de energía, entre otras. Todos estos recursos
pretenden ser convertidos en mercancías a través
de procesos de privatización e industrialización
controlados por los grandes inversionistas
5. Los servicios públicos como el agua,
la educación, la salud, dejarán de ser medios
para el bienestar social e instrumentos para el desarrollo
de los pueblos para convertirse en mercancías ofertadas
al mejor postor si es que el ALCA y otros acuerdos son así
implementados. Los costos de la reproducción social
serán trasladados a las familias y, dentro de ellas,
a las mujeres. Los acuerdos comerciales no sólo no
promueven un reparto más equitativo de la responsabilidad
de la reproducción social entre los géneros
y en la sociedad, sino que deterioran las condiciones de las
mujeres para proveer la salud, la educación, el agua,
los servicios.
6. El modelo maquilador que promueve el sistema
neoliberal para los países pobres ha demostrado ser
altamente explotador de las mujeres a quienes somete a bajos
salarios, largas jornadas de trabajo, insalubridad, hostigamiento
sexual, violaciones a los derechos laborales y humanos. La
industria maquiladora de exportación goza de grandes
prerrogativas fiscales sin que su crecimiento signifique desarrollo
de las regiones en las que se asienta, no arrastra económicamente
a otros sectores de las economías nacionales e impone
condiciones ambientales y laborales precarias bajo la amenaza
constante de trasladarse a otras regiones. No es un modelo
de industrialización al que deban aspirar los países
que buscan desarrollarse y tampoco es una oferta adecuada
de inserción al mercado laboral para las mujeres, todo
lo contrario.
7. Los acuerdos comerciales y el ALCA actúan
con la lógica de transformar toda actividad humana
en mercancía para conseguir ganancias en beneficio
de las corporaciones trasnacionales y de quienes acumulan
riqueza. Por esto estamos viendo surgir nuevas formas de sometimiento
y explotación de las mujeres, por el hecho de serlo,
de tal forma que en estos casos sus cuerpos son considerados
como desechables.
8. Los acuerdos comerciales y el ALCA socavan
la presencia del Estado en la sociedad, limitan su papel y
sus atribuciones y, en este proceso, consolidan la presencia
y concentran la toma de decisiones nacionales por los grandes
consorcios transnacionales que provienen, en su totalidad,
de las grandes potencias mundiales. En el caso de nuestro
continente, del gobierno estadounidense.
9. Las mujeres de la Alianza Social Continental,
no nos oponemos a los procesos de integración económica
siempre y cuando respeten la dignidad humana y sean incluyentes
y no asimétricos; pero sí nos oponemos al ALCA
y a los actuales tratados comerciales bilaterales establecidos
en este marco que son violatorios de los derechos humanos
y que permiten el surgimiento de nuevas formas de opresión
y dominio sobre las mujeres y nuestros pueblos.
Las mujeres integrantes de la Alianza
Social Continental:
Afirmamos que el ALCA esta basado en algo diferente
del “libre comercio”, que no es ni libre, ni es
sólo comercio, sino que es un instrumento utilizado
para beneficiar a las minorías mas poderosas.
Denunciamos el uso abusivo del poder de las
corporaciones trasnacionales y los gobiernos y sus consecuencias
de exclusión social, que empeoran las relaciones diferenciadas
entre países, sectores sociales y entre hombres y mujeres.
Las mujeres somos impactadas diferenciadamente por los acuerdos
comerciales, colocándonos en situaciones desventajosas
en el trabajo, la familia y la comunidad.
Por lo tanto, exigimos:
1. Se promuevan el diálogo y la negociación
creando nuevas formas de relación entre los países
con condiciones de equidad para que las mujeres y los hombres
participen en igualdad de condiciones.
2. Se priorice y privilegie la seguridad y
soberanía alimentaria a través de la promoción
de formas sustentables de producción de alimentos que
no sólo valoren, rescaten y visibilicen el papel de
las mujeres en la producción y reproducción,
sino las empoderen. Las mujeres deben tener derecho al uso,
usufructo y propiedad de la tierra, acceso al agua, el uso
racional de los bosques y otros recursos naturales en igualdad
de oportunidades que los varones. Las nuevas formas de integración
económica deben pasar por el apoyo y promoción
de las economías rurales alternativas y solidarias
y las redes de comercio justo.
3. El respeto a los derechos humanos (económicos,
sociales, políticos y culturales) de los migrantes
que garantice la libertad de tránsito de las personas,
tal y como se ejerce desde la llamada libertad de capitales
y de mercancías. Los patrones de migración deben
tomar en cuenta las necesidades diferenciadas de mujeres y
de hombres, y las afectaciones a las niñas y los niños.
La contribución a las economías en las que se
insertan los y las migrantes no sea a costa de su desarrollo
personal, familiar y comunitario. Asimismo insistimos en que
se eliminen todas las formas de violencia y explotación
hacia las mujeres, las niñas y los niños.
4. La regulación de las inversiones
extranjeras que garantice el cuidado del medio ambiente y
los derechos laborales de las y los trabajadores. Las maquiladoras
sólo pueden regularse internacionalmente, por lo que
los países latinoamericanos deben exigir el establecimiento
de condiciones dignas salariales, laborales y ambientales
comunes, a fin de garantizar, que las ventajas comparativas
que ofrecen unas economías sobre otras no estén
sustentadas en la explotación de las personas y de
la naturaleza.
5. El Estado debe garantizar los servicios
públicos de salud, alimentación, educación,
agua y mantener el control de recursos estratégicos
tales como el petróleo y la energía eléctrica.
Las mujeres deben ser integradas a los mecanismos de toma
de decisiones sobre el uso y distribución de estos
recursos, particularmente del agua.
Queremos que los gobiernos conozcan que estamos dando seguimiento
a las negociaciones y sus impactos sobre nuestras vidas y
vigilantes a la presión que Estados Unidos está
ejerciendo secretamente sobre ellos, lo que es inaceptable
porque atenta contra la autonomía de los países.
Convocamos a los gobiernos a buscar alianzas
e impulsar una postura unitaria que beneficie a los pueblos.
Las mujeres desde la ASC, exigimos a los negociadores
oficiales cambiar las reglas del juego rechazando el abuso
de poder y las presiones de Estados Unidos y los llamamos
a reconstruir una integración digna y equitativa.
Las mujeres de la ASC nos comprometemos a promover
un modelo de integración americana alternativo.
Hacemos nuestra la Declaración Política
y las Estrategias Políticas aprobadas en el Foro Internacional
Los Derechos de las Mujeres en los Acuerdos Comerciales, que
se llevó a cabo en Cancún, Quintana Roo los
días 8 y 9 de septiembre de 2003.
OTRA AMÉRICA EQUITATIVA Y SOLIDARIA ES POSIBLE
COMITÉ DE MUJERES DE LA ASC
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